Y se vuelve crónico

Ese típico día del mes en el que estás todo el día sin hacer prácticamente nada, de la cama al sillón y del sillón a la cama, mientras tu mente planea millo de planes por hacer, el problema está en que en todas esas ideas está incluido él, porque desde hace un tiempo ya solo piensas en él y todo lo quieres con él y si no lo haces con él estás deseando que llegue otro día para repetirlo pero con él. Porque él ha pasado a formar parte de tu vida y justo en el momento que ves como se separa de tu vida, por primera vez sientes el verdadero dolor y la desesperación en todo su esplendor. Es como si te estuvieran pegando en todo el cuerpo y tu cara es un mar de lágrimas, ya ni siquiera hablas, simplemente se te oye sollozar en la madrugada y si te acercas a la puerta de tu cuarto, esa puerta que ha pasado de estar abierta a estar cerrada, se te oirá llorar como nunca. Te darás pena de ti misma. Pero eso ya no te importará porque habrás perdido tu orgullo y sólo querrás verle, y no pensarás en las condiciones, te dará igual, te entregarás en alma y cuerpo porque sólo quieres que no te deje, porque piensas que si él no está no encontrarás a nadie que le supere, porque claro, ¿quién te va a hacer las cosquillas como las hace él? ¿Quien te sonreirá igual que él? ¿Quién? Si sólo quieres que sea él. Pero no te preocupes pequeña, algún día te darás cuenta que no está para ti es porque el destino te tiene guardado algo mejor. Pero te va a costar pequeña, te va a costar mucho y te vas a querer morir pero estará todo el mundo ahí apoyándote para que lo superes, aunque el consuelo de la gente para que mentirte peque, es como un analgésico, simplemente te ayuda a ratos pero quien tiene el antibiótico eres tú misma. Y te darás cuenta que a veces hay que tomar el antibiótico durante varios días para poder combatirlo, o incluso años, y por favor peque, cuando lo olvides, no recaigas porque entonces la enfermedad se vuelve crónica.

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