El arte de echar de menos

Y me preguntaba cómo sería echar de menos a alguien. Cómo sería llegar a casa y que no estuviera. Cómo sería querer reirte con esa persona. Cómo sería tener ganas de verlo hasta para discutir. Cómo sería que extrañaras que te molestase las veinticuatro horas del día. Cómo sería echar de menos que hasta que se comiese tus yogures preferidos y tu milka de oreo. Cómo sería querer que te atosigase para que hagas deporte. Cómo sería echar de menos que te repita mil veces que cuides el ordenador. Cómo sería extrañar que te viniera a buscar cuando ya estabas en el quinto sueño para decirte que vayas inmediatamente al baño y que lo recojas. Cómo sería querer quererte.

Y es que a veces queremos que esas personas estén, y te dan igual los momentos malos porque los buenos pesan más y están ahí para recordarte que aunque lo odies a momentos sabes a la vez que es una de las personas que más quieres en esta vida.

Cómo sería decirte que te echo de menos cuando sólo ha pasdo una semana.

Tu hermana.

 

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