Como persona.

Quédate, de la manera que sea, como persona, como alma impoluta, como chico nuevo que se abre con toda la honestidad, haciendo ver que hay gente que vale la pena ahí fuera en ese mundo de superficialidad e hipocresía, en el que no te lo niego, yo misma ando metida en él, ese mundo en el que todos se apresuran a llamar amor a golpe de chat, de me gusta, de screenshot, de fotos cuadradas, encuadradas y re-ajustadas a una realidad que queremos mostrar.

A golpe de redes sociales todo es tan sumamente irreal, nos apresuramos por mostrar lo que hacemos, cómo lo hacemos, lo que ganamos y un sin fin de logros que hacen que subamos a las personas a un altar y queramos todo con ellas, para luego a los dos meses decepcionarnos porque hemos pelado la fruta y dentro no es como imaginábamos. Porque la fruta sigue estando buenísima, pero nuestra cabeza la había colocado en una cúspide y había generado tantas expectativas de lo rica que estaría, de qué sabor tendría, de qué textura…Pensábamos que al probarla iba a ser dulce, pero resultó tener un punto de acidez. Y ahora, ahora la fruta ya no sabe a nada, una piel más pelada, con cualquier cuchillo, sin llegar a la semilla, sin dejarla madurar.

María