ERAS MI PUTA RUTINA

Eras mi bocanada de aire puro, mi vía de escape, la causa de mi risa hasta no parar, eras mis buenos días y mis buenas noches, eras mi padre y a la vez mi madre, eras mi diario de mis alegrías y mis llantos, eras la persona que me sacaba de casa en los momentos difíciles, mi apoyo, mi capitán, mi bifurcación correcta del camino, mi psicólogo en prácticas, mi alumno al que contarle todo lo que había aprendido, mi consultor preferido, mi álbum de fotos, mi cámara, mi entrenador personal, mi chocolate en los descansos, eras mis cinco minutos más del despertador de la alarma, eras mi primer pensamiento del día, incluso sin abrir aún los ojos, eras mis sueños directamente, y ¿por qué no? También mis peores pesadillas. Eras la lucha de mi corazón día y noche, eras mi mayor preocupación, mi malestar y mi bienestar, mis ojos chispeantes, mis hoyuelos, mis lunares, mis rizos, mis abrazos, mis besos, mis cosquillas, mis erizamientos, mi música, mi pasión desenfrenada, mi yo más romántico, mis aventuras, mis riesgos y sí, eras mi héroe y a la vez mi bestia. Por ahí dicen que es que eras el amor de mi vida. Yo solo sé que eras magia pura.

Porque como bien dice Vanesa Martín: hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo.

Te voy a olvidar.