¿Ganas tú, gano yo, o ganamos los dos?

 

Necesito que vengas aquí y te quedes aunque yo te diga que no, aunque mi cabeza escupa un sin fin de argumentos, yo los llamo los falsos negativos, como si de un test de embarazo se tratase. Necesito que me quites el abrigo, el cual ha empezado a oprimir, desabrocha los botones uno a uno, con cuidado por favor, intenta no atascarlos. Hazte la idea que vienes para quedarte para siempre e intenta que yo también lo perciba. No es que no quiera poner nada de mi parte, pero es que me es difícil confiar en alguien, así que tu a lo tuyo no te pares, despacio pero seguido, desatascando, muchas veces tendrás que echar 3 en 1, pero te invito a que lo hagas, aunque yo chirríe y te cante las cuarenta, tu nada, a lo tuyo. Habrán momentos que las cremalleras corran más deprisa y parecerá que todo va “viento en popa y a toda vela” pero te aseguro que no será así. será más difícil de lo que tu y yo imaginamos. Será ese todo imperfecto pero que tiene algo de encanto. vamos a intentar no cerrar lo poco que ya has abierto y seguir trabajando hasta el final. De eso se trata no? de nunca parar, de siempre estar al 100%. te aviso que me encapricharé por ti, pero eso ya es típico en mi, espero que tu lo hagas por mí, espero que el engranaje encaje a la perfección y que siempre pises el embrague para no hacer daño.

Espero tanto de ti que me asusta no poner nada de mí.

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¿Por qué juzgamos tanto a los demás?

Estamos constantemente poniendo pegas a los demás, esto si, esto no, no me gusta, que basto, que arriesgado que que que… ¿Qué?
No nos damos cuenta que cuando juzgamos a alguien nos estamos limitando a nosotros mismos. ¿Por qué lo que le gusta a una persona esta mal? Que no te guste a ti no quiere decir que esté mal.
¿Por qué tienes que imponerle tu a alguien lo qué tiene que gustarle?
Si te gusta creer en Dios, cree, si crees en las energías, cree, si te gusta un tipo de música escúchalo, no lo escondas, si te gusta vestir de una manera, hazlo. Vivimos con el miedo del qué dirán porque nosotros mismos somos los primeros que imponemos.

Aprende a no criticar tanto a los demás, deja que la gente sea libre, que haga lo que le de la gana, y toda esa energía que estabas utilizando, inviértela en ti.

Rodéate de gente que te quiera por cómo eres y que te respete.

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No hay nada más bello, que lo que nunca he tenido.

Me he dado cuenta de lo que es la perfección.

La perfección es alguien que te ame. Punto. Es simple. (Pff, María que típica eres).

A ver cierra esto no tienes por qué leer mis cursiladas. Pero para quien se quede a leerlo pues ole tú, pero no te me aburras.

Yo de peque, siempre pensaba: de mayor quiero tener a un marido súper guapo, súper bueno, que me cuide, que tengamos unos hijos preciosos, blá blá blá. (Cuánto daño ha hecho Barbie y Ken en este mundo, dios).

Luego CRECÍ, o eso intento desde hace unos pocos años.

Y claro, la puta experiencia te lleva a derribar todos esos sueños que pensabas de pequeña, incluso de pequeña te creías invencible y cuando alguien te dejaba o no quería ser tu novio, tú estabas muy orgullosa y pensabas, Buah, hay más chicos que judías. Pero es que ahora nooooooooooo, ahora es completamente lo contrario, ahora tu novio te deja y solamente piensas: no voy a encontrar a nadie como él. Incluso vienen tus amigos y te dicen: “Buah, hay más chicos que judías” y tú dices: ¿en que puñetero momento se volvió esa frase prácticamente imposible de digerir? En serio, no digáis eso nunca, eso díselo cuando ya lo tenga superado, pero en ese momento esa frase es como si dijeras: hola croquetas, sol, los árboles se mojan. Es decir un SIN SENTIDO, como este post.

Y entonces, viene el momento que lo superas, y piensas que el mundo es tuyo, que nadie más te puede hacer daño, porque claro ya has pasado por lo peor (me río yo de esto, hay muchas cosas más importantes en la vida como para decir que un chico te deja y es lo peor, pero bueno en ese momento es así señores, y lo sabes, lo sabes cuándo lloras ahogadamente que parece que vamos…), seguimos.

Y claro piensas que eres invencible. Hasta que viene otro, te la juega, tu se la juegas al siguiente así y así. Y acabamos ambos sexos diciendo: “todos los chicos son iguales”, “todas las chicas son iguales”. Punto. Y durante un gran tiempo de tu vida te pasas diciendo esta frase a diestro y siniestro. Y no te has dado cuenta que lo que has hecho es construirte un muro a ti misma, que te rodea, que no te hace salir de ahí. Un muro que te impide sentir.

¿Y qué es la perfección? Pues la perfección es quien consigue derribar eso que tu solita te has montado. Esa persona que te desea tanto, que le da exactamente igual si tiene que esperar, si tiene que susurrarte a través de ese muro, para que tú en el interior empieces a sentir cosas, y empieces cada vez a acercarte más a la fachada del muro, porque cada vez lo quieres oír más claro, hasta que esa persona, consigue derribarlo, porque es así, es el significado de que “El amor todo lo puede”, porque: “Si está para ti, está para ti”. Y esa frase la tengo ya bastante asumida. No quiere decir que tú no tengas que poner de tu parte, porque no. O sea lo que no puedes hacer es quedarte a verlas venir, porque así solo conseguirás a más retrasados en tu vida. Pero sí que tienes que estar atenta a las señales, y a tus sentimientos y dejarte llevar cuando veas que una persona te gusta y tú a esa persona también y si encima esa persona está luchando porque estés con ella, pues aún más.

Porque mi padre el otro día me soltó una ironía que me hizo reflexionar, me dijo: Claro María, el malo, el que te hace sufrir ese es el que vale coño, el otro que te trata bien no sirve para nada, ¿pa’ qué?

Definitivamente, la perfección es alguien que sepa amar como mi padre lo hace a mi madre. A veces le oigo hablar y digo, pero, ¿habrán más hombres así? Está claro que sí, pero claro, un padre es un padre y siempre lo vamos a tener ahí arriba de un pedestal y nadie se le podrá asemejar.

Besos y a sentir.

POSDATA (así a lo grande): Si te aburriste, no te gustó equis cosa, no dudes en decírmelo. Toda crítica es buena.

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ERAS MI PUTA RUTINA

Eras mi bocanada de aire puro, mi vía de escape, la causa de mi risa hasta no parar, eras mis buenos días y mis buenas noches, eras mi padre y a la vez mi madre, eras mi diario de mis alegrías y mis llantos, eras la persona que me sacaba de casa en los momentos difíciles, mi apoyo, mi capitán, mi bifurcación correcta del camino, mi psicólogo en prácticas, mi alumno al que contarle todo lo que había aprendido, mi consultor preferido, mi álbum de fotos, mi cámara, mi entrenador personal, mi chocolate en los descansos, eras mis cinco minutos más del despertador de la alarma, eras mi primer pensamiento del día, incluso sin abrir aún los ojos, eras mis sueños directamente, y ¿por qué no? También mis peores pesadillas. Eras la lucha de mi corazón día y noche, eras mi mayor preocupación, mi malestar y mi bienestar, mis ojos chispeantes, mis hoyuelos, mis lunares, mis rizos, mis abrazos, mis besos, mis cosquillas, mis erizamientos, mi música, mi pasión desenfrenada, mi yo más romántico, mis aventuras, mis riesgos y sí, eras mi héroe y a la vez mi bestia. Por ahí dicen que es que eras el amor de mi vida. Yo solo sé que eras magia pura.

Porque como bien dice Vanesa Martín: hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo.

Te voy a olvidar.

Felicidad ficticia.

No sé si me quiero más a mí misma o si quiero que me quieran más de lo que yo me quiero. ¿Me explico? Va a ser que no, ¿no?

Pues bien, creo que todos mis actos se mueven más por un sentirme querida por alguien, que por verdaderamente quererme yo misma. Y es que es muy difícil cultivar ese llamado “amor propio” porque no, porque somos esclavos de nosotros mismos, somos esclavos de juzgarnos día a día, y es que no podemos ver todos nuestros actos como malos, es decir, está bien que hagamos juicios propios de lo que hemos hecho mal pero también tenemos que contar lo positivo, y si todo en lo que me fijo de mí mismo es negativo, pues llegará un momento que tú mismo pienses ¿pero realmente tengo algo positivo? Y es normal, porque si nunca te has parado a pensar en las cosas positivas que haces, pues nunca fomentaras eso positivo, por ende nunca crecerás, porque se crece cuando aumentas de nivel las cosas buenas (y rectificas las malas, por supuesto).

Luego esto entra en la parte del amor hacia los demás (como no, María siempre hablando del amor), y es que creo que para estar “capacitado” para querer a otra persona y dar lo mejor de ti mismo, hay que quererse primero a uno. ¿Y por qué? Pues es muy fácil, si tú no te valoras, en una relación lo único que vas a mostrar es inseguridad; un acto que a priori” puede parecer de persona segura, por ejemplo: “hacerse el duro” realmente es un acto que muestra que no estás conforme a ti mismo, y quieres dar eso a mostrar una actitud de coraza por miedo a que te rechacen. Y sí, en un principio te puede ayudar, y no te lo niego, porque soy de las que me digo a mi misma “Tú siempre María, un pasito por detrás que él (en cuanto a sentimientos), que él no note que te gusta mucho, eh!”

Error.

Porque vale, puedes hacer que esa persona MOMENTÁNEAMENTE esté un pelín más detrás de ti. Pero a ver, esta “felicidad” (si quieres llamarla así) es ficticia. Porque realmente TÚ no eres así. Y cuando verdaderamente encuentres a la persona que te “pertenece” ahí dirás: vale, ahora lo entiendo. (Y eso que yo no lo he vivido nunca, pero ok).

Porque cuando una persona te quiere, esto va a sonar muy típico: “te quiere tal y como eres”. Procedo a desgranar esta frase. Si tú te muestras como realmente eres, vas a obtener el triple, porque la otra persona, para empezar le vas a gustar de un principio a fin, porque nunca te podrá decir: “es que has cambiado” porque no, porque te estarás mostrando desde un principio tal y como tú eres, ¿por qué cuando realmente se fija en ti? Cuando te conoce. Entonces, piensa un momento y plantéate lo siguiente: si me conoce y desde un principio le muestro tal y como soy, pueden ocurrir dos cosas: que no le guste o que le guste. Sino le gusto, pues ole tú, porque ¿para qué quieres conseguir a una persona que no le gustas? ¿Para qué ideas miles de estrategias (en plan, me hago la dura, le hablo pero no le contesto, ahora le digo que estoy conociendo a alguien, blablablá) si realmente esa persona no le gusta cómo eres tal cual? Y la otra opción es que le gustes, pues perfecto porque le has gustado siendo tú, y creo que no hay mejor forma de conocer a una persona y poder empezar a tener algo.

Otra cosa es que yo cumpla con lo que escribo. Así que ahí lo dejo por si a alguien le sirve para recapacitar.

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Todos por la causa, todos por un “like”

Te introduzco el tema del que voy a hablar en una palabra: POSTUREO. Ya en el título de la entrada podemos observar un tipo de postureo: introducir palabras en inglés en medio de otro idioma. Oh sí baby, eres internacional.

Y es que estamos bombardeados de redes sociales, que sólo fomentan este tipo de actitud. Y ojo, que me incluyo, porque para empezar, ¿qué diablos hago yo hablándole a un blog, sino es para que alguien me lea y comparta mi opinión?  entonces esa persona le da a LIKE, entonces yo sonrío, y entonces digo: “Me ha dado a me gusta, ojú, soy una crack”. Porque si señores, vivimos en una burbuja en la que si tu foto, por ejemplo, tiene menos me gustas que la de otro, eres un don nadie ¿vale? Entérate, no sirves para nada. Quítate tu cuenta de Facebook, de Instagram, de Twitter. No vales chaval.

Porque es así, porque si una persona se lo está pasando en grande, inmediatamente se le crea una especie de ansiedad porque necesita, ojo con esto, “necesita” subir la foto y que las demás personas vean que es igual de feliz que el resto de los mortales. ¿Qué pasa? Que luego está el otro en su casa que se acaba de despertar de la siesta y no ha hecho nada en el día porque, justamente, su novia está con sus amigas pasando el día por ahí, le habla a sus amigos y nada, que todos están estudiando porque salieron anoche y está super reventados. Y como se aburre…(Redoble de tambores). Abre el Facebook. A ver precaución, precaución con esto, porque mira lo que pasa, el chico actualiza Facebook y se ve que la novia acaba de subir una foto con las amigas en un chiringuito en la playa y aparecen montón de chicos por detrás mirándola, a ver, la chica no es boba y sabe que sube la foto no porque esté con sus amigas y salgan todas divinas de la muerte (excepto una que salió con los ojos cerrados, pero ojo, como ella sale bien, se sube ¿vale?) la chica sabemos todos que sube la foto excepcionalmente porque los chicos le están mirando, entonces ella piensa: ahora la ve mi chico y entonces me quiere más. Error, bueno error no, para que mentir, el chico libera unos celos así desde dentro, pero ojo, que el orgullo supera toda barrera y entonces el chico piensa, voy a hacer como que no he visto la foto y entonces voy a buscar mi foto que tengo super vieja tomándome un Chocomuffinfrappépingada en un Starbucks y ¿qué hace? No la sube a Facebook, no, no, no, la sube a Instagram (redobles de tambores aún más fuerte para la red social madre de todos los postureos) y pone un título (que lo ha estado pensando durante una hora): “Relax en el Starbucks después de un día de no parar” y ahí no se queda, porque señores recordemos nuestra meta final del postureo (que no se nos olvide): HAY QUE CONSEGUIR LIKES. Entonces ahora el chico sigue el título de unos hashtags: #starbucks #coffe #díadenoparar #picoftheday #friends #boy #handsome (¿hace falta que siga?). Y dirás, explícame por qué la sube a Facebook y no a Instagram, pues porque el chico dice, si la subo a Instagram ella no ve que miré el Facebook… Y dirás, si hombre va a pensar todo eso. Pues señores y señoras esto sucede, esto sucede. Ignoran la cantidad de tiempo que nos quita el subir una foto a una red social. Que si pensar a la hora a la que la subo, porque claro no es lo mismo subirla a las 5 de la mañana que subirla a las 9 de la noche cuando todo el mundo está mirando las redes sociales como si de la final del mundial de España se tratase. Y luego, yo personalmente odio, pero con todas mis ganas, y he llegado a enfadarme por este tipo de actitudes, cuando estoy hablando con una persona y está mirando al móvil y le digo: “¿Ey qué?” y te dice “Jo, es que estoy retocando una foto”.

Vete. Vete. Vete. De verdad no dejes que alguien priorice una foto antes que tú. Bueno directamente no dejes que priorice un móvil antes que tú. Porque siempre digo la misma frase antes una situación así: “Y entonces la tecnología superó al hombre”.

De verdad crees que si por ejemplo estás haciendo el deporte que más has querido probar en toda tu vida, es necesario que pares el juego ¿para sacarte una foto?, me pregunto por qué no aprendemos a disfrutar de todos los momentos al máximo, y es que estamos todos completamente dentro de una secta social denigrante que en vez de hacer que crezcamos como personas y nos relacionemos más y nos comunicemos más, hacen que nos comuniquemos, sí, pero de otra forma. Virtual.

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Que sino lo digo reviento

A menudo nos empeñamos en complacer a todo el mundo (y si, esta frase se oye mucho), pero por más que la oigamos no sabemos ponerle remedio. En primer lugar está claro que a todos nos gusta caer bien y que tengan una buena opinión sobre uno, pero realmente cuando una persona intenta esto al final lo que hace es hundirse a si mismo, porque cuando una persona actúa así, se nota, y mucho. Todos hemos tenido alguna vez o visto a esa persona que en clase, en la oficina, en la televisión, etc. Intenta por todos los medios ser el más gracioso, el que consigue la risa fácil, el aplauso fácil… Pero realmente ¿es una actitud real? Yo creo que es un método que el ser humano en ciertas ocaciones lleva a cabo para no sentirse desplazado de la sociedad, el miedo a la soledad, a no ser comprendido… Todo esto le lleva a entrar en un bucle dominado por la frustración: no debo decir esto, no debo opinar sobre esto, no debo llevar esto… Y es que cuando nos planteamos el por qué sucede esto, todos echamos la culpa a la sociedad: “es que la sociedad tiene la culpa de todo esto” “es que si la sociedad no fuera así” … Vamos a ver, es que, ¿TÚ acaso no eres parte de esta sociedad? Todo empieza en uno mismo, en tu vecino, en esa persona que está paseando ahora por la calle… Así que ¿por qué no? ¿Porque una persona no puede ser distinta que tú? Porque somos nosotros mismos los que rápidamente señalamos con el dedo y juzgamos con frases del tipo: “es que mira tú lo que piensa”, “mira tú lo que lleva puesto”, y esa misma persona luego ve a otra y dice “es que opina como todo el mundo, no tiene personalidad” “va vestida igual que todos”. Nos contradecimos día a día. Que…¿Te quieres poner un tenis rosa con un vestido rojo? ¿Y por qué no? Me gustaría saber quién es la persona o grupo que decide que es lo que hay que ponerse y como. ¿Qué somos distintos a los demás? Pues mejor, si es que es ahí a donde voy, tu eres tú y tú decides lo que te pones, lo que opinas y lo que quieras.

Acaso, ¿somos robots?

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