Huele a libreta nueva

Eres como esa libreta nueva que estás a punto de empezar, y que huele a nuevo, huele a historia, tienes la esperanza en que va a ser la libreta más bonita. Esa libreta que te preocupas por utilizar un bolígrafo que no marque “hacia atrás, al pasado”, pero que marque hacia delante. Que te da miedo no hacer la letra bien, y las primeras palabras las escribes muy despacio, siguiendo la línea, sin desviarte hacia abajo. Pensando siempre en que te quede bonito el trazo y simplemente quieres usar y usar la libreta, te da igual lo que escribas, tu simplemente quieres llenar páginas de cosas, y, de repente te das cuenta que has completado diez, veinte páginas, pero ¿Qué has escrito en esas páginas? ¿De verdad sabías lo que escribías, te gustaba? O sin embargo ¿Eran páginas vacías y lo hacías por pasar el rato e intentar llegar a esa historia a la que todo el mundo quiere con una libreta nueva?

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Bonita pregunta.

¿Lo que ando buscando ahora mismo? ¿En el amor dices?

Bonita pregunta. La respuesta es aún más desconcertante. No lo sé. Estoy en ese momento de mi vida que me apetece encontrar a alguien que me complemente al 100%, no creo que sea una obsesión, pero tengo la inquietud de saber qué se siente cuando una persona te quiere sin barreras, sin un ápice de duda, simplemente te quiere y tú le quieres y no hace falta nada más.

¿Qué se siente? Siempre he creído que si llegase a ese momento, me sentiría feliz, pero vamos a ver… ¿Feliz? ¿De verdad me tiene que querer alguien para ser feliz? ¿No basta con el amor de la familia y de los amigos? ¿Por qué buscamos el amor? ¿Cómo mero placer carnal? ¿Por tradición? ¿Por envidia de quienes lo encontraron? Espera… ¿Hay que encontrarlo o simplemente “llega”? Oh dios, el amor “te llega” “así sin preverlo” “de repente te da de golpe” “cuando menos te lo esperes”. Te juro que pongo toda mi esperanza en las cuatro últimas frases que he escrito.

No recuerdo si lo leí o si bien fue charlando con alguien, pero llegué a la conclusión (con mucha imaginación y/o seguramente con alguna copa de más) de que sí, que como todos sabemos, somos un conjunto de moléculas, y que si nos atrevemos a meter “más aumento aún”, vemos que no somos más que átomos y que todo el universo no es más que eso, un conjunto de átomos de diferentes composiciones, tamaños y cargas…
También los astros a su manera son atraídos en este caso por fuerzas gravitatorias, como una galaxia atrae a otras galaxias y forman agrupaciones galácticas, como se atraen estrellas y forman cúmulos o como lo hacen estrellas con planetas, o cómo un planeta como La Tierra y un satélite como la Luna se atraen, o como la Luna atrae el agua provocando las mareas o mejor aún: como dos estrellas binarias giran una sobre la otra como una suerte de ritual de apareamiento.
Entonces mi conclusión fue que sabiendo que todos somos conjuntos de átomos que buscan enlazarse y formar algo más complejo, me gustaría pensar que todos estos átomos -estando yo aquí en España- y los de otra persona -en Australia (por decir algo) – vayan desarrollando fuerzas de atracción a uno y otro lado del charco y finalmente nos encontremos, quién sabe, a lo mejor aquí, o allá, o en un punto intermedio y nos complementemos a la perfección siendo, ¿por qué no? dos amores correspondidos.
Vale que sí, que eso es desvariar, pero joder, es bonito ¿no?

Es más, el otro día creí que me había llegado ese amor correspondido, pero creo que realmente fue un sueño. Duró menos de cinco citas y más fuerte de lo que me esperaba. Cita uno: no sentí nada, lo prometo, ni corriente, ni nada, sin embargo él… ¿sabes no? Comiendo de mi mano. Cita dos: ay tiene algo interesante, de mientras, él sigue arrastrándose. Cita tres: joder, por fin te empieza a interesar alguien. Cita cuatro: me encanta. Cita cinco: quiero que sea él. Cita seis: ah no perdón, no hubo cita seis, él: “no buscamos lo mismo, pero, que sepas que estoy aquí para lo que necesites”. Espera, espera, ¿quién demonios dijo alguna vez que esa frase de “estoy aquí para lo que necesites” era la adecuada? ¿Quién? Me gustaría hablar con esa persona ahora mismo y decirle cuatro verdades.

  1. Si dos personas lo dejan es porque no se necesitan.
  2. Tampoco esperas necesitarlo.
  3. En el caso que lo necesites sabes de sobra que no lo vas a llamar.
  4. En el caso de que decidas a llamarlo, solo el 1% acudirá.

Conclusión: esa frase es una mierda. Dile la verdad joder. Dile “Mira que sepas que la verdad es que vamos a dejar de hablar, de quedar y de todo”. Estos primeros días buscarás excusas tipo “¿Cómo te va todo? “Oye me encontré con tu amigo” “Ay acaba de pasar un coche igualito al tuyo y pensé que eras tú” “Pásame una foto de tus primos los peques para ver qué tal están”.

La realidad es que después de esos días de inestabilidad, sentirás que ya no hay vuelta atrás, que realmente lo habéis dejado. La realidad es que ese sentimiento murió en el momento que uno de los dos decidió dejar de luchar. La realidad es que no todos luchamos con la misma intensidad. La realidad es que si uno siente más, la intensidad desvaría.

La realidad, finalmente, es, que por mucho que me cueste… Tiene que ser correspondido, y eso… Eso sí que me cuesta tanto entenderlo.

PD: soy totalmente consciente de lo mal que está redactado este post. Pero necesitaba soltarlo tal cual, como de costumbre.

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¿Por qué juzgamos tanto a los demás?

Estamos constantemente poniendo pegas a los demás, esto si, esto no, no me gusta, que basto, que arriesgado que que que… ¿Qué?
No nos damos cuenta que cuando juzgamos a alguien nos estamos limitando a nosotros mismos. ¿Por qué lo que le gusta a una persona esta mal? Que no te guste a ti no quiere decir que esté mal.
¿Por qué tienes que imponerle tu a alguien lo qué tiene que gustarle?
Si te gusta creer en Dios, cree, si crees en las energías, cree, si te gusta un tipo de música escúchalo, no lo escondas, si te gusta vestir de una manera, hazlo. Vivimos con el miedo del qué dirán porque nosotros mismos somos los primeros que imponemos.

Aprende a no criticar tanto a los demás, deja que la gente sea libre, que haga lo que le de la gana, y toda esa energía que estabas utilizando, inviértela en ti.

Rodéate de gente que te quiera por cómo eres y que te respete.

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ERAS MI PUTA RUTINA

Eras mi bocanada de aire puro, mi vía de escape, la causa de mi risa hasta no parar, eras mis buenos días y mis buenas noches, eras mi padre y a la vez mi madre, eras mi diario de mis alegrías y mis llantos, eras la persona que me sacaba de casa en los momentos difíciles, mi apoyo, mi capitán, mi bifurcación correcta del camino, mi psicólogo en prácticas, mi alumno al que contarle todo lo que había aprendido, mi consultor preferido, mi álbum de fotos, mi cámara, mi entrenador personal, mi chocolate en los descansos, eras mis cinco minutos más del despertador de la alarma, eras mi primer pensamiento del día, incluso sin abrir aún los ojos, eras mis sueños directamente, y ¿por qué no? También mis peores pesadillas. Eras la lucha de mi corazón día y noche, eras mi mayor preocupación, mi malestar y mi bienestar, mis ojos chispeantes, mis hoyuelos, mis lunares, mis rizos, mis abrazos, mis besos, mis cosquillas, mis erizamientos, mi música, mi pasión desenfrenada, mi yo más romántico, mis aventuras, mis riesgos y sí, eras mi héroe y a la vez mi bestia. Por ahí dicen que es que eras el amor de mi vida. Yo solo sé que eras magia pura.

Porque como bien dice Vanesa Martín: hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo.

Te voy a olvidar.

El arte de echar de menos

Y me preguntaba cómo sería echar de menos a alguien. Cómo sería llegar a casa y que no estuviera. Cómo sería querer reirte con esa persona. Cómo sería tener ganas de verlo hasta para discutir. Cómo sería que extrañaras que te molestase las veinticuatro horas del día. Cómo sería echar de menos que hasta que se comiese tus yogures preferidos y tu milka de oreo. Cómo sería querer que te atosigase para que hagas deporte. Cómo sería echar de menos que te repita mil veces que cuides el ordenador. Cómo sería extrañar que te viniera a buscar cuando ya estabas en el quinto sueño para decirte que vayas inmediatamente al baño y que lo recojas. Cómo sería querer quererte.

Y es que a veces queremos que esas personas estén, y te dan igual los momentos malos porque los buenos pesan más y están ahí para recordarte que aunque lo odies a momentos sabes a la vez que es una de las personas que más quieres en esta vida.

Cómo sería decirte que te echo de menos cuando sólo ha pasdo una semana.

Tu hermana.