ERAS MI PUTA RUTINA

Eras mi bocanada de aire puro, mi vía de escape, la causa de mi risa hasta no parar, eras mis buenos días y mis buenas noches, eras mi padre y a la vez mi madre, eras mi diario de mis alegrías y mis llantos, eras la persona que me sacaba de casa en los momentos difíciles, mi apoyo, mi capitán, mi bifurcación correcta del camino, mi psicólogo en prácticas, mi alumno al que contarle todo lo que había aprendido, mi consultor preferido, mi álbum de fotos, mi cámara, mi entrenador personal, mi chocolate en los descansos, eras mis cinco minutos más del despertador de la alarma, eras mi primer pensamiento del día, incluso sin abrir aún los ojos, eras mis sueños directamente, y ¿por qué no? También mis peores pesadillas. Eras la lucha de mi corazón día y noche, eras mi mayor preocupación, mi malestar y mi bienestar, mis ojos chispeantes, mis hoyuelos, mis lunares, mis rizos, mis abrazos, mis besos, mis cosquillas, mis erizamientos, mi música, mi pasión desenfrenada, mi yo más romántico, mis aventuras, mis riesgos y sí, eras mi héroe y a la vez mi bestia. Por ahí dicen que es que eras el amor de mi vida. Yo solo sé que eras magia pura.

Porque como bien dice Vanesa Martín: hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo.

Te voy a olvidar.

Dos mil catorce guardado con bolitas de alcanfor.

¿Sabes que te digo dos mil catorce? Que no tienes ni idea de lo bien que me lo has hecho pasar, y sí, sin lugar a duda ha sido en el año que más experiencias he vivido, todas, todas. Las primeras veces y las últimas veces, de todas. Es así, porque esto es VIDA, y se le llama así porque todo empieza y todo acaba, pero ¿sabes que perdura? Perduran los recuerdos. Y todos los momentos que has vivido durante este año son para ti, solo para ti, asique guárdalos bien con bolitas de alcanfor, y que nadie intente pisarlos. Porque esos momentos nunca volverán, es como cuando añoramos ese verano, ¿sabes? Ese que dices: “Buah este año más y mejor que el verano pasado…” Pero que va, olvídate. Retenlas en tu mente, sí, pero nunca intentes superar algo, acabarás haciendo que pase todo lo contrario, porque querido amigo mío las comparaciones son odiosas.

Así que 2014 gracias por hacerme confiar, hacerme creer que algo es posible, entrar a la carrera que quería, hacerme sentir por alguien, gracias por estar un año más unida a mis amigas y a mi familia, gracias por darme tanto. Y aunque haya cosas que me hayas arrebatado, pues no te puedo culpar, porque nada es perfecto, nada es como queremos, y si ha sido así… estoy segura que es para mejor. Porque sí, porque me voy aferrar a ese “todo pasa por algo” (esa frase que últimamente mueve montañas).

Y a ti dos mil quince, ¿llego un poco tarde ya no? Que estamos a día 2 de enero y aún no te he pedido nada. Pero quiero que me hagas sentir muchísimas experiencias, por favor mantenme en una montaña rusa y hazme girar hasta echar todo lo que tenga dentro, muéveme. Hazme aprender más sobre la vida, aunque por favor, compórtate un pelín y no me des muchos palos, que esta que está aquí llora más que… ¡Ahh! y por favor, repárame de lo malo del 2014, utiliza lo que tengas que utilizar, pero repárame ya, eso no hace falta que lo guardes con bolitas de alcanfor. Asique por favor, compórtate 2015.

Tu amiga que te empieza a querer,

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Que Todo es desechable y provisional

Llega el día en el que te sorprendes a ti misma, y lo que antes te quitaba el sueño y sólo buscabas los por qués de las cosas, ahora te das cuentas que no tienen esa importancia brutal que le estabas dando y pasas a dejar de cuestionarte cosas y «aquello» simplemente se convierte en algo bonito. Y cuesta peque, claro que cuesta salir de esa rutina, porque siempre cuesta separarse de las cosas buenas, pero hay que pensar qué es lo mejor, puesto que llega un momento que necesitas ver dónde estás , mirar hacia dónde quieres ir y dejar atrás aquello que te atrasa. Y de repente te das cuenta que eres capaz de eso y más, de que no te afecta tanto como pensabas. Y aprendes, aprendes mucho, aprendes lo que quieres seguir teniendo y lo que no quieres volver a tener nunca, ¿el inconveniente? Que te vuelves más selectiva. Pero no creo que sea malo dejar de conformarse con todo. Y finalmente me quedo con que «cualquier resta es una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió».

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Y se vuelve crónico

Ese típico día del mes en el que estás todo el día sin hacer prácticamente nada, de la cama al sillón y del sillón a la cama, mientras tu mente planea millo de planes por hacer, el problema está en que en todas esas ideas está incluido él, porque desde hace un tiempo ya solo piensas en él y todo lo quieres con él y si no lo haces con él estás deseando que llegue otro día para repetirlo pero con él. Porque él ha pasado a formar parte de tu vida y justo en el momento que ves como se separa de tu vida, por primera vez sientes el verdadero dolor y la desesperación en todo su esplendor. Es como si te estuvieran pegando en todo el cuerpo y tu cara es un mar de lágrimas, ya ni siquiera hablas, simplemente se te oye sollozar en la madrugada y si te acercas a la puerta de tu cuarto, esa puerta que ha pasado de estar abierta a estar cerrada, se te oirá llorar como nunca. Te darás pena de ti misma. Pero eso ya no te importará porque habrás perdido tu orgullo y sólo querrás verle, y no pensarás en las condiciones, te dará igual, te entregarás en alma y cuerpo porque sólo quieres que no te deje, porque piensas que si él no está no encontrarás a nadie que le supere, porque claro, ¿quién te va a hacer las cosquillas como las hace él? ¿Quien te sonreirá igual que él? ¿Quién? Si sólo quieres que sea él. Pero no te preocupes pequeña, algún día te darás cuenta que no está para ti es porque el destino te tiene guardado algo mejor. Pero te va a costar pequeña, te va a costar mucho y te vas a querer morir pero estará todo el mundo ahí apoyándote para que lo superes, aunque el consuelo de la gente para que mentirte peque, es como un analgésico, simplemente te ayuda a ratos pero quien tiene el antibiótico eres tú misma. Y te darás cuenta que a veces hay que tomar el antibiótico durante varios días para poder combatirlo, o incluso años, y por favor peque, cuando lo olvides, no recaigas porque entonces la enfermedad se vuelve crónica.

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