¿A qué has venido?

Nos olvidamos que a estas alturas de la vida ya no somos ese papel de color blanco impoluto y liso, hemos caído en un blanco roto, que empieza a tener una textura distinta, han aparecido grietas que se asemejan a las carreteras de una ciudad.

Cuando quieres visitar esta ciudad tienes la opción de coger atajos, esos por los que el GPS te intenta llevar como si se tratara de la ruta más rápida y la más placentera, pero yo soy más de “vísteme despacio que tengo prisa”. Es más, todos sabemos que el GPS se equivoca, y mucho, simplemente porque establece un plan de acción sin pararse a mirar lo que tiene delante.

Mi consejo es que si eres extranjero y quieres descubrir la ciudad, lo primero que tienes que hacer es situarte en el mapa y plantearte: ¿dónde estoy?, ¿cuál es la historia de este sitio?, ¿qué es lo primero que debería de visitar? No, no, no, ERROR, no consultes en el TripAdvisor, ¿para qué? ¿Para que alguien te diga lo que tienes que hacer y vuelvas a trazar la ruta monótona que hacen todos? Te propongo que te pierdas en los lugares más recónditos de la ciudad, esos a los que nadie ha llegado y de hecho no figuran en el mapa. Una vez llegues, haz de ese lugar tuyo, y sí, como lo oyes, quédatelo, clava tu bandera y no se lo cuentes a nadie para que no pierda la magia, haz que siempre quieras volver a ese sitio y haz que ese sitio quiera que tu seas el único que lo visites.

Llega y construye sobre el terreno virgen, en un principio vamos a intentar no tocar el que ya ha sido pisado, simplemente ve poco a poco ganando terreno, llegará un momento en que la ciudad y tú seais uno, y la ciudad ya no sea ciudad sin ti, y tú ya no seas ciudad sin ella.

En ese momento estarás tardando en llamarlo hogar.

IMG_0204

 

Anuncios

ERAS MI PUTA RUTINA

Eras mi bocanada de aire puro, mi vía de escape, la causa de mi risa hasta no parar, eras mis buenos días y mis buenas noches, eras mi padre y a la vez mi madre, eras mi diario de mis alegrías y mis llantos, eras la persona que me sacaba de casa en los momentos difíciles, mi apoyo, mi capitán, mi bifurcación correcta del camino, mi psicólogo en prácticas, mi alumno al que contarle todo lo que había aprendido, mi consultor preferido, mi álbum de fotos, mi cámara, mi entrenador personal, mi chocolate en los descansos, eras mis cinco minutos más del despertador de la alarma, eras mi primer pensamiento del día, incluso sin abrir aún los ojos, eras mis sueños directamente, y ¿por qué no? También mis peores pesadillas. Eras la lucha de mi corazón día y noche, eras mi mayor preocupación, mi malestar y mi bienestar, mis ojos chispeantes, mis hoyuelos, mis lunares, mis rizos, mis abrazos, mis besos, mis cosquillas, mis erizamientos, mi música, mi pasión desenfrenada, mi yo más romántico, mis aventuras, mis riesgos y sí, eras mi héroe y a la vez mi bestia. Por ahí dicen que es que eras el amor de mi vida. Yo solo sé que eras magia pura.

Porque como bien dice Vanesa Martín: hay quien sabe ser magia aunque nunca llegue a saberlo.

Te voy a olvidar.